ULRIK
Al día siguiente fui al trabajo como de costumbre, pero al final tomé rumbo a la casa de mis padres.
—Haki, Ken, ¿cómo va todo? —pregunté a mis escoltas.
Ken, como casi siempre, iba al volante, en tanto Haki se relajaba en el asiento del acompañante.
Él fue el primero en hablar.
—Los chicos que infiltramos en el grupo de Frederik van ganando confianza poco a poco, pero todavía tenemos que esperar.
—Perfecto —susurré mientras miraba por la ventana—. Sigue con eso con cautela. Kenji, ¿qué t