LARS
Los truenos resonaban con fuerza en el ambiente, y el incesante ruido de la lluvia lo acompasaba todo.
En medio de la oscuridad solo podía ver las luces de los relámpagos alumbrar el espacio, y sentía un frío que me calaba hasta los huesos.
Acurrucado en un pequeño rincón del lugar en el que estaba, lloraba sin cesar mientras pedía ayuda por lo bajo, con el corazón en la boca y el terror llenándome.
Al oírlo hablar, decirme eso, por alguna razón un recuerdo de mi yo de ocho años llegó a mi