LARS
Al día siguiente, Casper me envió un mensaje a media tarde anunciando que ya había cambiado de hotel, y que a Joris y a él les encantaría visitarme.
Ulrik, que había pasado todo el día en casa cuidando de mí, se animó al saberlo y los recibió con una sonrisa cuando llegaron. Yo me encontraba sentado en el sofá del salón para entonces, con el dolor controlado por la medicina.
—¿No deberías estar acostado? —preguntó Joris apenas sentarse.
—No puedo pasar todo el día en cama… es contraproduce