LARS
—Asumo que, como siempre, no quieres aparecer para nada en publicidad. —La voz que habló sonaba tranquila, y lo estaba.
—Sabes que no… sería mi fin si alguien de mi familia se enterara de lo que hago, ¿sabes?
—Sería tu fin de muchas maneras, Lars —soltó él y rio.
Joris, mi editor y uno de mis mejores amigos, había viajado a verme a Copenhague porque necesitaba hablar de algunas cosas conmigo en persona, y tras tratar eso decidimos almorzar juntos, por lo que lo llevé a un bonito restaurant