LARS
Ulrik me agarró la mano con fuerza mientras me guiaba entre los árboles, y solo tuve ojos para él y el camino.
En el cielo brillaban las luces de la tormenta, y en mi interior luchaba con el recuerdo de un pasado traumático que me perseguía incluso en estos momentos, amenazando con romperme y devorarme.
Corrimos y corrimos por metros y metros, tanto que perdí la noción de la distancia, hasta que los árboles se juntaron cada vez más y más y el bosque se hizo más espeso. Pero él nunca soltó