Narrado por Flávia
Momentos antes de que Rafael salvara a las gemelas…
El coche aceleraba rumbo al Muelle 54, las luces de Manhattan dibujando líneas sangrientas en el vidrio. Rafael conducía con una sola mano, la otra apretando la Glock sobre su regazo. Su perfil era una estatua de hielo bajo la luz de los postes, hasta que su voz quebró el silencio:
—Ahora lo sabes. No fui un buen hijo, un buen hermano, ni un buen hombre.
Sus dedos blanquearon sobre el volante.
—Necesito oírlo: ¿aún puedes am