(Narrado por Rafael)
La fiesta aún estaba en su apogeo: Solange bailando descalza en la fuente, el “coronel” James enseñando pasos de country a Heitor, las gemelas robando dulces de la mesa como pequeñas bandidas rubias, cuando tomé a Flávia de la muñeca y la arrastré fuera del salón.
—Rafa, ¿qué estás…?
La callé con un beso en la escalera de mármol, mis manos deslizándose por el vestido de novia que apenas podía esperar para arrancarle.
—¡Jet privado, ahora! —ordené contra sus labios, sintiend