(Narrado por Flavia)
Desperté de un sobresalto, el sudor frío deslizándose por mi espalda. La habitación aún estaba oscura, apenas la luz tenue de la luna entraba por las cortinas. Mis dedos temblaron al tocar el vientre ya redondeado, como si pudiera proteger a nuestro bebé de los fantasmas que insistían en visitarme por la noche.
—¿Otra vez?
La voz ronca de Rafael llegó antes del contacto. Sus manos grandes envolvieron mis hombros, atrayéndome contra su pecho. No necesitaba responder; él ya l