—Estás loco.
Liam inmediatamente la sostuvo contra su pecho. Las piernas se le iban a rendir en cualquier momento.
—Creo que ya te lo había dicho— aquí venía— estoy loco de amor por ti.
…
La noche tenía un viento poco común, un viento helado y brusco que los obligaba a hundirse en sus chaquetas mientras a lo lejos escuchaban el pasar de ambulancias y personal.
—Bianca no contesta— anunció James para después cortar la llamada. Se sentía furioso, iracundo, pero no sorprendido. Clara a su lado le ofreció una mirada afligida.
—Liam tampoco.
Se dieron por vencidos y caminaron vueltas en el lugar mientras los nervios les comían por dentro.
—¡Amor! ¿Qué pasó?— Finalmente había llegado.
Dejó que Richard la envolviera en un abrazo. Poco después apareció Michael con las llaves del carro en mano.
—Es… De haberlo sabido, no fue bueno dejarlo —Clara tenía en su rostro la más sincera de las culpas.
Mientras Richard consolaba a su pareja, Michael ofreció una mirada inquisidora a James. Clara no solí