—¿Estás lista?— A pesar del dolor en su espalda y las ganas de lanzarse al colchón, Bianca asintió. Leo había hecho de toda una batalla y comprendió que Liam era el único capaz de controlarlo. Aprendió que ser amable y paciente con un niño no era realmente una solución— Sígueme.
Ladeó la cabeza; la habitación no era lo suficientemente grande como para seguirlo, apenas y unos metros para moverse. De todas formas, dejó que Liam tomara su mano hasta la puerta del walk-in closet.
Le costó reacciona