El pensamiento le puso triste, en serio desearía serlo.
—M-me ha dado una receta con medicamentos, quiere que comience a tomarlos lo antes posible. Dijo que me harían muy bien…—Apretó las recetas en sus manos.
Y Liam sonrió, mostrando sus dientes y arrugando la nariz.
—¡Eso me parece muy bien!
Tranquilamente llegaron hasta la calle principal. La clínica estaba un poco lejos, pero era la única con horas para psicología y psiquiatría el mismo día. Entonces, cuando esperaban por un taxi, el celula