El pensamiento le puso triste, en serio desearía serlo.
—M-me ha dado una receta con medicamentos, quiere que comience a tomarlos lo antes posible. Dijo que me harían muy bien…—Apretó las recetas en sus manos.
Y Liam sonrió, mostrando sus dientes y arrugando la nariz.
—¡Eso me parece muy bien!
Tranquilamente llegaron hasta la calle principal. La clínica estaba un poco lejos, pero era la única con horas para psicología y psiquiatría el mismo día. Entonces, cuando esperaban por un taxi, el celular de Liam comenzó a vibrar, tensando al dueño.
—Deberías revisar tu teléfono… Podría ser importante.—Pestañeó varias veces, tratando de lucir convincente. En serio quería saber si Palmer tenía la audacia de textear a una chica en su presencia.
Esperen ¿qué? No, no, no. Era amigos, solo eso.
—¡U-Un taxi!
Oh sí, muy conveniente.
Estuvo a punto de quejarse, pero una mano más grande que la suya le tomó la muñeca y arrastró unos metros. Curioso era que, a pesar del ruido, las luces, los autos y las p