—Y entonces ese pájaro comenzó a ladrarme.
El niño lloriqueó mientras Cristal reía, estaba relatando a Bianca sobre sus muchas historias con la adolescente y vaya que tenían anécdotas.
—Eso suena peligroso, cariño.—Habló Bianca, sentada a unos metros.
Uh… Balanceó las piernas y miró el suelo, había mantenido distancia porque teniendo a esas dos personas en la sala, no podía separarse de quien había mostrado mayor lealtad. Aún así, no hay que adelantarse. Leo ama a Bianca, pero sabe que la chica puede irse en cualquier momento.
Sintió unas cosquillas.
—¡Mira qué grande estás! No puedo creer que cumplirás años tan pronto. ¡Antes de notarlo serás de mi porte!—Cristal le picaba los costados, desesperada por erradicar esa mueca tristona.
—Y voy a defenderte de chicos malos.—Se sonrieron.
Llevaban un mes contabilizando los días hasta su día de nacimiento.
—¿E-En serio?—La chica interrumpió. Cada vez se hundía más y más.
¿Cómo no lo supo? Liam debió haberlo mencionado en algún momento. ¿Dónd