—¿C-cómo debo hacerlo?…
Igual que una bestia mansa y arrepentida, Liam parecía agachar la cabeza y meter la cola entre las patas mientras un extraño espíritu vencido se adueñaba de su cuerpo.
Bianca escondió una sonrisa.
—Empecemos intentando usar zapatos iguales… N-no me malinterpretes, no es que me moleste, solo creo que sería más cómodo para Leo andar con algo que no sean una bota y una sandalia.
Liam evitó rodar los ojos ante la voz socarrona y meliflua que le hablaba. La chica revolvió un