—¿Has hecho algo interesante esta semana?—. Fue el turno de Liam para preguntar, imitando sus acciones. Leo se cruzó de brazos y esperó la respuesta.
—Lo normal—. Admitió simple.
Sus frentes se arrugaron de golpe, molestando a Liam el hecho de no tener idea sobre la vida de su niñera.
¡Qué hasta lo había llamado amigo!
Quizás no quiere ser nuestra amiga… Concluyó su cerebro un poco decepcionado.
Rendido en su breve interrogatorio, ambos Palmer dejaron la cocina para caminar a paso pesado hasta el sillón, lo dos miraron un punto fijo mientras pensaban.
Si Bianca tiene novio, ¿lo querrá más que a mi?
Si Bianca no me considera su amigo, ¿Qué he sido todo este tiempo?
Los dos negaron con la cabeza.
Aquella que ocupaba sus pensamientos rió mientras les observaba desde el marco de la puerta que dividía la cocina y sala de estar.
Después de ordenar un poco, caminó hasta ellos, no sorprendida de que siguieran en la misma posición y se sentó en el espacio vacío que le habían dejado.
—¿Me quier