—S-soy un-n p-pes-simo p-papá.
Rodó los ojos.
—No eres un pésimo papá, sólo eres uno que lo está intentando y que definitivamente necesita aprender a controlarse.
Liam restregó su rostro contra la blusa de la chica para limpiarse el rostro. Bianca tuvo náuseas.
—Debes ir a hablar con Leo, se merece una explicación.— Murmuró antes de alejar al azabache.
La chica evitó reír antes la imagen aniñada y vulnerable del pelinegro. Un puchero pronunciado y restos de lágrimas que hacían a sus ojos lucir