La pequeña hija de Valentín y Sophie iba creciendo cada día de forma inexplicable. Apenas había pasado una semana y ya estaba más grande de lo que una niña de su edad debería estar. Elian, por su parte, se encontraba en el territorio escondido de los licántropos; allí esperaría los meses necesarios para poder sacrificarla en la luna nueva.
—¿Estás seguro de lo que quieres hacer?— preguntó la consejera de Elian al verlo jugar con la pequeña.
—Sí, completamente. Esta niña nos dará el poder. Muy s