Por fortuna, Valentín logró salir del encantamiento al que lo había sometido Brenda, pero el precio fue alto. Estaba exhausto, física y mentalmente destruido, incapaz de hacerse cargo de su hija. Ni siquiera había podido tenerla entre sus brazos una sola vez, mucho menos contemplar su rostro. La había traído al mundo… y aun así, sentía que la distancia entre ambos era abismal.
En el territorio de los lobos, la noticia del nacimiento de la hija de Valentín ya había corrido como pólvora. Gary est