La noche estaba envuelta en una atmósfera densa, cargada de deseo y misterio. Brenda, decidida a unirse al mundo de los vampiros, se encontraba en la intimidad de su habitación junto a Valentín, el apuesto y seductor líder de su clan. Había llegado el momento de su transformación: un paso irreversible hacia la inmortalidad, hacia una vida teñida de oscuridad.
Valentín, con sus ojos penetrantes y su sonrisa enigmática, tomó la mano de Brenda con delicadeza y la condujo al centro de la habitación