Se llegó la noche nuevamente y para un vampiro como Valentín, el día apenas empezaba, sin embargo, cuando abrió sus ojos y se dio cuenta de con quién estaba, un terrible remordimiento recorrió su interior, quitó su brazo de debajo de la cabeza de Brenda y se intentó levantar, pero ella se aferró aún más.
—¿Para dónde vas? Deberíamos ir a cenar juntos, muero de hambre.
—Discúlpame Brenda, tengo cosas que hacer en la mansión, además debo saber cómo está Sophie— Valentín corrió bruscamente su braz