Valentín comenzó a abrir los ojos lentamente, le dolía demasiado su cabeza, y ni siquiera sabía en dónde estaba.
—Shh, ya estoy aquí para curar tus heridas— la dulce voz de Brenda inundó los oídos de Valentín.
—¿En dónde estoy?— él trató de enderezarse un poco, pero sus costillas también estaban lastimadas.
—Estamos en una pequeña cabaña en donde estoy viviendo ahora, te vi cuando un par de hombres te golpearon y te traje aquí.
—¿Qué? ¿tú sola me cargaste ?
—Oh no, claro que no, tuve que pedir