Mientras tanto, en el hospital, Sophie parecía empeorar con el paso del tiempo; su cuerpo no reaccionaba de manera positiva a los antibióticos.
—Sophie, debes entender que, si no sacamos ese ovario, tu vida corre peligro —el ginecólogo de turno, angustiado por su estado, trataba de persuadirla para que aceptara una cirugía de emergencia—.
Pero Sophie se negaba, atormentada por la idea de no poder quedar embarazada de Elian.
—Doctor, por favor, no me diga eso. Yo quiero ser madre y, si no puedo