CELINA
El campamento estaba en pleno apogeo. Algunos de nuestros amigos se habían quedado en la casa de campo, mientras que otros, como nosotros, decidimos acampar cerca del lago. La noche era fresca, pero el calor de la fogata y la compañía lo hacían todo más llevadero. Josiel y yo habíamos decidido alejarnos un poco del grupo, buscando un momento de intimidad en medio de tanta diversión. La promesa de este viaje había sido clara: unos días sin reglas, donde todo podía pasar. Y yo, aunque nerv