RAMIRO
El aire en la habitación estaba cargado, casi podía sentirlo, como si las emociones no expresadas flotaran entre nosotros, pero fuéramos completamente conscientes de ellas. Damian cerró la puerta con cuidado, asegurándose de que nada de fuera pudiera interrumpir lo que estaba por suceder. La luz tenue que se filtraba por las cortinas proyectaba sombras que se deslizaban por las paredes, dándole al ambiente un toque de misterio.
Yo estaba junto a la ventana, mirando al horizonte, pero sab