LAURA
Antes de que pudiera responder o procesar sus palabras, un golpe suave en la puerta interrumpió el momento. Nos separé rápidamente, intentando recomponerme, y me acerqué a la puerta, con el corazón aún acelerado por lo que acababa de ocurrir.
Al abrirla, me encontré con Celina y Ramiro, quienes nos miraban con una expresión que no podía ignorar. Algo en sus ojos me decía que ya sabían más de lo que yo quería admitir. Martin no hizo ningún esfuerzo por ocultar su interés en mí, y eso estab