LAURA
Pero en mi mente, la realidad chocaba con esa imagen perfecta. Recordé lo que había hecho, los límites que había cruzado por culpa de sus obsesiones. Por muy atento, cariñoso y encantador que pareciera en este momento, no podía ignorar el monstruo que se escondía detrás de esa fachada.
Martin era un hombre de extremos. En momentos como este, era el hermano que cualquiera desearía tener: protector, divertido, capaz de hacer que me sintiera especial con solo una mirada. Pero en otros… en ot