Celina se pone nerviosa.
—Buenos días, hermano.
—Eso está mejor. —Martín sale de la habitación con pasos firmes, visiblemente enfadado.
Celina entra justo después, y mi mente queda en blanco mientras intento encontrar una excusa coherente. Todo parece ir en cámara lenta mientras la veo cruzar el umbral.
—¿Qué hacía aquí ese grosero? —pregunta con curiosidad.
—Eh… Martín estaba ejercitándose, como siempre, ya sabes… —respondo con nerviosismo, buscando algo creíble. Entonces veo mi laptop encendi