LAURA
El aire entre nosotros parecía cargado de electricidad, y cada roce de sus dedos encendía una chispa dentro de mí. Me acerqué un poco más, mis labios temblando por la cercanía, y sentí cómo su respiración se entrelazaba con la mía. Sin apartar la mirada, su mano recorrió suavemente mi cintura, deslizándose hacia mi espalda mientras yo me acercaba a él, como si algo invisible nos atraía.
De repente, sus labios rozaron los míos con suavidad, primero con timidez, como si estuviera esperando