Ariana sintió que se ahogaba. Tosió con fuerza y, debido a las arcadas, se apartó de Axel.
En cuanto logró recuperarse, él volvió a sujetarla por la barbilla, introdujo su erección de forma brusca en su boca.
La joven parpadeó, con un nudo en el estómago. Sus ojos se nublaron por el esfuerzo, su cara ardía de vergüenza y su corazón latía sin control. Toda la escena parecía irreal, y el miedo le impedía pensar con claridad.
Axel movía las caderas y apretaba la mandíbula, sin apartar la vista d