Ariana se quedó afuera. Karina insistió en que volviera a casa. La joven pensaba que ver a ese hombre era su única esperanza.
Enrique le gritó que debía estar en su puesto o tampoco la dejaría trabajar allí. A regañadientes, la chica entró al lugar y le repitió a Ariana que regresara a casa y que al llegar pensarían en otra solución.
La joven no respondió. Permaneció inmóvil.
Enrique salió y la empujó con fuerza.
—Estorbas en la entrada, m*****a sea —la miró con coraje—. Si el jefe te ve