—Tenemos que hablar.
—Está bien—dije. Ese atuendo de abogada dura y reacia a la justicia ilegal se había metido en mi dormitorio. Me senté sobre la cama, ella se movió de la entrada para sentarse sobre el sofá cerca de mí— ¿Está todo bien?
—Estoy bien, gracias por el interés—respondió con una sonrisa. Dejó su maletín a un lado, acomodó su saco y se echó hacia atrás— ¿Qué sucedió?
—Tuve una crisis. Me atendieron luego del operación de su hijo—respondí sin dar mucho contexto, es que no sabía qué