Al día siguiente, nos despertamos. Darren me dio una remera porque olvidé meter alguna en mi bolso, como siempre me entregó una de Iron Maiden. Él amaba esa banda de metal. Era su favorita. Nos metimos a la ducha juntos, nos bañamos y nos besamos con pasión como toda pareja enamorada. Me encantaban sus besos. Esos labios gruesos y tan ardientes mientras pasaba el jabón de coco por mi espalda, mis brazos y mis piernas. Mis suspiros y la vibración de mi cuerpo donde sus manos cuidadosas llegaban