—¿Ella va a estar bien?—habló un joven a mi alrededor. Olía diferente, era un lugar distinto y conocido.
Lo último que recuerdo es haber entrado a emergencias del hospital Kennedy y me desmayé. El dolor era tan fuerte que no pude soportarlo más, me desvanecía como el aire en un incendio, todo se apagó. Abrí los ojos, escuchando la conversación de dos hombres en el dormitorio. Veía borroso no podía distinguirlos, mis ojos no se acostumbraban. Sin embargo ellos estaban en la puerta charlando, no