Hoy me tocaba ir a la universidad para rendir el último examen. Estaba nerviosa, había pasado varios días sin saber cómo estaba Darren. Mis mensajes no había sido respondido, si vistos. La clase de historia la teníamos en común, ojalá pueda verlo hoy. Estaba mirando la puerta, ilusionándome por cada compañero que entraba y no era él. Sentía mis latidos acelerarse falsamente por esas personas. El profesor fue el siguiente en ingresar, colocándose frente a su escritorio.
—¡Buenos días, muchachos!