—Sí, estoy enamorada de ti.
Darren sonrió sobre mi boca, volviendo a apretujarme contra él y regresó a besarme con intensidad, sin importar mojarnos enteramente. Nuestros labios eran una tormenta de pasión, sentía mi pecho extenderse y bajar de lo profundo de los besos de Darren. Él me apartó con suavidad, yo abrí los ojos. Me sonrió ladinamente, tomó su mochila y miró a su alrededor, sobre la lluvia golpeando contra la acera, el sonido de las ramas de los árboles y el conocido olor a tierra hú