**Punto de Vista de Konstantin Saroski**
Nápoles huele a sal y traición. El almacén en el puerto viejo está oscuro, solo luces amarillas colgando del techo oxidado, iluminando cajas apiladas como tumbas. El cargamento de Salvatore —mi cargamento ahora— brilla bajo la lona: cajas de madera marcadas con "S" grabada, llenas de polvo blanco puro, coca colombiana que cruza el Atlántico como fantasma.
Serguei camina entre las pilas, botas resonando en el concreto húmedo. Toca una caja, abre, mete