ADELAIDA:
Raizel me mira mientras somos llevados por estrechos y oscuros pasillos que conectan con el palacio.
—Estoy bien.
Murmuro y este asiente mirando mi vientre para luego volver a mi rostro.
—Estaremos bien.
Murmura transmitiendo seguridad y yo asiento.
—Lo sé.
Mi voz sale baja y el lobo asiente mirando a todos lados.
—Tenemos que librarnos antes de llegar a nuestros destino.
—Estoy de acuerdo… Pero ¿Cómo lo haremos?
—¡Silencio!
Uno de los demonios habla haciendo que me sobresa