ADELAIDA:
—Mi pequeña niña… ¿No estás feliz de ver a tu padre?
Dice con una sonrisa siniestra mientras siento el pesado aire en el ambiente.
—¿Por qué haces esto? ¿Por qué?
Pregunto mientras trato de mantener la distancia con mi progenitor.
—¿Por qué? Es una excelente pregunta.
Menciona mientras deja salir un aura demoníaca que hace que los vellos de mi cuerpo se me ericen.
—Eres un demonio…
Murmuro y su sonrisa se ensancha más.
—¡Sorpresa!
Exclama y yo alzo mis manos para comenzar a