LILI:
Entro a la casa de campaña con la cara muerta de la vergüenza y Dan me mira con una sonrisa que muestra todos sus dientes.
—¿Cómo estás?
Me pregunta el lobo acercándose a mí y deja un dulce beso en mis labios.
—Estoy bien… Pero qué vergüenza con el general Bastián… ¿Seguro que no estoy molestando?
Pregunto con incomodidad mientras miro a la puerta de reojo y Dan me toma de la cintura con sus fuertes brazos.
—No te preocupes por Bastián… ¿Y sobre molestar? Eso jamás.
Dice acariciando mi ca