Clarissa se sentó tensa en el sofá. Dejó sonar el celular hasta que la llamada se cortó. Apenas había tenido tiempo de suspirar cuando el móvil sonó de nuevo. Otra vez. Y otra vez, el nombre en la pantalla era Caterina. Clarissa dudó unos segundos, pero al final decidió contestar.
—Clarissa, ¿te fuiste de tú hogar?
El tono de Caterina sonaba calmado, pero con un toque de desaprobación.
—Aja.
Caterina suspiró pesadamente.
—Sé que Luca no se ha comportado de la mejor manera últimamente,