Giulia parecía confundida, tirando con cuidado de la manga de Luca, como si no entendiera por qué la conversación había tomado ese giro tan incómodo.
—Clarissa, tú y Luca están bien juntos, ¿No es obvio? —su voz sonó dulce, casi inocente.
Clarissa la miró con indiferencia.
—Si tú estás aquí, ¿cómo podríamos estar bien?
Sin darle importancia, Clarissa giró la cabeza y dijo:
—Si ya están aquí, dedíquense a ver la exposición. Los otros asuntos los hablaremos cuando termine.
Su tono era