Giulia seguía enferma, todavía no se recuperaba del resfriado. Luca la quería, sí, pero también tenía miedo de que lo contagiara. Tenía mucho trabajo y no podía quedarse en casa por un resfriado, así que decidió llamar a la mujer con la que había pasado la noche anterior.
—Te mandé el número de la habitación del hotel. Ven ahora mismo.
Del otro lado de la llamada, la mujer suspiró con un tono dulce, coqueteando con él. Luca sintió una cálida sensación recorrer su cuerpo, su enojo se calmó un