Aunque parecía un poco infantil que Giovanni dijera eso, fue su manera de admitirlo. Y aunque era algo exagerado, Clarissa sintió algo muy fuerte en el corazón.
Este hombre había invertido tiempo y trabajo en algo así por ella. Pasar tantas rosas en tan poco tiempo y montar un invernadero de cristal no era cualquier cosa.
Y para alguien como él, hacer todo eso debía parecerle una pérdida de tiempo, esfuerzo y dinero.
Pero lo hizo.
Clarissa bajó la mirada para ver las rosas rojas, luego levantó l