Clarissa miró a Giovanni, luego a la gente que tenía enfrente. Todos eran de su edad, unos veinticinco, y si los vieras solos, seguro pensaría que son imponentes. Pero comparados con Giovanni… parecían unos niños. Con esas caras de recién salidos de la universidad, no le llegaban ni a los tobillos.
Si esto hubiera pasado antes, Giovanni ni los habría volteado a ver.
Él caminó hacia Clarissa, le echó una ojeada rápida a Henry y se rio bajito:
— Yo no tengo hijos, ni estoy en la crisis de los cuar