MELISA
—¿Quiénes son ellos? —pregunto, y la tensión en el ambiente me dice que son más que simples desconocidos.
—Los Mancini —responde Kostas, y la frialdad de su voz me hace temblar.
Los hombres se acercan a nosotros. Sus caras son una máscara de cortesía, pero sus ojos son fríos y duros. Me miran, y por un momento temo que puedan reconocerme a través de la mascara que llevo puesta. No se, pero los hombres emanan maldad pura, a diferencia de Kostas que desprende peligro y no se cual es peor.