Azael vio las noticias, se quedó perplejo, no podía creerlo, además no encontraba a la hermana Brígida, todo parecía irle muy mal.
Estaba rabioso
«Fue él, estoy seguro de que fue el mismo hombre que se atrevió a matar a mi padre», pensó
Salió enfurecido, ni siquiera su madre pudo detenerlo.
—Si Azael sigue por este camino, tendré que tomar acciones, no dejaré que mi hijo caiga en las mismas garras que cayó su padre —dijo la mujer
—¿Qué garras, madrina?
Paulina guardó silencio, se negaba a