Demian bajó la escalera, Liliana iba detrás de él, lo alcanzó y tomó su mano.
Él la miró impactado, una gran sonrisa se formó en sus labios, la sostuvo y juntos salieron al jardín.
Ahí estaba la señorita que venía a hacerles la revisión.
Alcanzaron a escuchar las preguntas que hacía.
—¿Y cómo te la has pasado con tus nuevos papitos, Carlitos?
—¡Muy bien! —dijo emocionado—. Mi mami todas las noches me arrulla, menos ayer porque estuvo malita de gripe, pero papito me arrulló, además ellos sie