Liliana estaba helada, la cargó en sus brazos, salió con ella ante la mirada de toda esa gente tan sorprendida.
Ella tenía los ojos cerrados, los abrió al verlo, había intentado nadar, pero él frío la venció, por un instante se sintió perdida, sin saber en donde estaba, hasta que recuperó toda su cordura, miró su rostro, ¿Cuándo había llegado ese hombre a salvarla?
—¿Quién eres? —exclamó ella confusa, él parecía como una visión de un héroe que solía salvarla en cada uno de sus peores momentos.