Demian entró a la mansión, la seguía. Estaba enfurecido, perdió el control, subió la escalera, al llegar a la habitación, cuando Liliana intentó cerrar la puerta, él logró adentrarse, y cerrarla.
Ella retrocedió al verlo tan furioso.
—¿Estabas coqueteando con ese hombre? ¡Eres una mujer casada, Liliana!
Ella le dio una fuerte bofetada.
—¡Y tú estabas besándote con esa mujerzuela!
Él tocó su mejilla que ardía del dolor, luego esbozó una sonrisa burlona.
—¿Estás celosa?
Ella abrió ojos enor