Pasó un largo mes. Liliana se sentía muy feliz en la Universidad, le gustaba estudiar, así que procuraba estudiar mucho, hacer los trabajos, pronto se volvió una de las mejores de las clases, hizo algunas amigas.
—Podemos hacer el trabajo final en la biblioteca.
—Te invito a mi casa —dijo Fernanda
Liliana asintió.
—Que bueno que tú la invitas a tu casa, Fer, estoy segura de que, si ella te invita, descubrirás que vive en una pocilga —espetó Vanessa
—Vanessa, ya cállate, a nadie le importa l