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Cinco bocados. Eso fue lo máximo que pude comer.

Sabiendo que Dylan jamás se negaba a un buen plato de comida caliente, se lo llevé a la sala. Recogí el plato usado que dejara en la mesita y lo reemplacé con el que yo apenas tocara y una cerveza.

Él me obsequió otra gran sonrisa y me sujetó una mano antes que me apartara, jalando para que me inclinara hacia él.

Su beso sólo me hizo sentir peor, aunque l

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Monica Prelookersí, pobre :/
MaríaLa culpa la supera! Que feo!!!!
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